sábado, 3 de noviembre de 2007

Consumir preferentemente antes D


Fué en un restaurante italiano donde me di cuenta de que tu mentira había caducado. Cenando con mis parientes, sus respectivas y amigos, nos encontramos con una camarera estresada que para amenizar su dura labor, introducía un número barato de teatro-café. Y lo puso en práctica en nuestro grupo. Al comensal más revoltoso, más agitado o más parlanchín. Ese fué la víctima de su gag, que consisitía en ir metiéndose con él durante toda la cena hasta llegar al momento de los cafés. Entonces como si nada, le acercaba su cortado descafeinado de máquina y con el dedo gordo empujaba la tacita vacía sobre su camisa, cual la más torpe de su gremio. Del estupor general a la risa más ruidosa. Ante la relación establecida durante toda la cena más el mini episodio teatral producido entre los dos, nos sentimos todos especiales. Había elegido nuestra mesa y no otra. Había preparado ese truco y le había salido bien, arrancando las carcajadas de cada uno de los que habíamos presenciado el show. Éramos especiales porque ninguna otra mesa se había reído tanto, porque la camarera nos servía con gusto y no por obligación. Sólo a nosotros.
Hace dos semanas volví al restaurante italiano en cuestión. Esperando a ser atendidos, divisé la misma camarera. Se había cortado el pelo. Vi como preparaba los platitos de café, las cucharitas. Entonces la pillé como enganchaba un hilo a su dedo gordo y lo ataba a la asa de la tacita. La especialidad de la casa. Poco tiempo después, con paso firme se dirigió a una mesa, que no la nuestra, y repitió la misma escena. La misma reacción. El mismo sentimiento compartido entre los comensales.

Gracias a esa camarera hoy me doy cuenta de que tu también lo tenias preparado. Ya no puedo sentirme especial por como me mordías o por como me llamabas. Seguro que ahora el especial es otro. Y pronto será otro. Me habías hecho sentir muy rico, el hombre más rico del planeta. Que pena que tus billetes fueran de monopoli.

2 comentarios:

Aina Rubies dijo...

Pabras vacías de hombres vacíos. Que desperdicio. Pero siempre serán vacías las palabras de estos hombres y ya más no serán para ti sinó para otro. Vamos a intercambiar en este blog escribiendo todas palabras llenas por todas las vacías que nos contaron.

Carla dijo...

de veritat he vist a la heidi a l'aeroport...et tira un peto pero es una heidi rossa cachonda. Molt fort.

He vist molts nieblas y copos de nieve, pero ara estic trista....la tornada de les muntanyes de caramelo de amor no senta gens be...pero bueno!!! Vaig cantar a la tirolesa.

ENs veiem aviat aquesta setmana sopem amb l'aina okis ens diem alguna cosa muaaaa