viernes, 29 de agosto de 2008

Salta Max!


Donde haya jardín no habrá nomos. Ni nomos ni enanos. Donde haya jardín habrá un perro. 

Maximm Schröeder. Aunque todos le llamamos Max.



martes, 19 de agosto de 2008

Housewife


La tierra que piso, el suelo fregado, el césped recién cortado me absorbe demasiado. Esa paz ajardinada, como decía mi viejo profesor que sabía más que las bestias pardas. Y por más modernas que os pongáis no podréis quitármelo de la cabeza. 
A cada regreso siento con más fuerza que es lo que quiero.  



domingo, 24 de febrero de 2008

Trashy

Las tendencias cambian. Nadie se imaginaba hace tres temporadas que el country sería hoy sinónimo de coolismo. Y me refiero al sentido más musical del término. 
-EEyy!! Tuu, el folky!!!- gritó una voz ruda en medio de la plaza Goya. Y yo me giré tranquilamente, como si una guitarra estuviera traduciendo mi movimiento cuellil en acordes punteados. 
Trashy but classic. Dos maneras opuestas de entender la vida que nos viste. Combinaciones sin fin, una tragaperras de moda. Desde que la conseguí en una subasta de Christie's, me siento más mod. Quizás solo sea una falsa
 impresión fundada en algo pasajero y de temporada. Sea como sea, la gente lo ve. Y lo comentan. 



lunes, 4 de febrero de 2008

Tom.

La casa de madera está situada junto al lago Elk, en la província de Ontario. Allí vivo con Tom desde hace 4 años. Me gusta Tom porqué sabe convertir los problemas en canciones. Cuando llego de trabajar de la ciudad, el porche de casa suena a country o huele a whisky. Después del pip-pip del coche al cerrarse automáticamente, veo a Tom sentado en la silla balancín, bajo las bigas de madera del exterior de la casa. Con un vaso muy grueso en la mano, me llega el ruido de los golpes del hielo contra las paredes de cristal. Me mira con ojos serenos, con manos gruesas, con camisa de cuadros. Me espera. 

Si me pregunta como me ha ido el día, prefiero ser escueto porque me interesa mucho más como le ha ido a él. Su aliento a licor me dice que estoy a salvo, en casa. En su día a día siempre aparecen ciervos enormes, nombres de pescado que desconocía, gatos, hasta que me habla del oso. Le conoce, se ven algunos días de la semana. Se encuentran en medio del bosque o en las orillas del lago mientras Tom pesca. Tom no le tiene miedo, ni huye de sus rugidos. Tom le canta y le regala peces.

En el vídeo que hay a continuación podéis ver nuestra casa de madera, ubicada junto al lago Elk. En él sale el sobrino de Tom. Es joven, se llama Hayden. Tom fue quien le enseñó a tocar la guitarra. Ahora Hayden escribe canciones de country, como su tío. Aunque las de Tom son más bonitas porque suenan a whisky.

http://es.youtube.com/watch?v=fstMC8rNyCE&feature=related

sábado, 12 de enero de 2008

Caballeros are died

Descubrir que ya no existen los caballeros marca un antes y un después. Es incómodo pensar que tu próximo marido ya no te traerá tostadas con mermelada de arándanos a la cama. Ni siquiera un vaso de zumo de tetrabrick. Por no hablar del día de tu futura boda, que preferirás llegar a pié al evento a tener que ser tu misma quién abra la puerta del coche. Los caballeros han muerto. Y quizás Don Juan se haya encarnado en un tunning cualquiera, cansado de rondar veinte noches a la misma mujer con sus mejores modales. Don Juan sabe que hoy, el trabajo dura una sola noche. Si llega a una segunda, se le retira el título de ipso facto. D.J. Las siglas que banalizaron su significado. 

Descubrir que la palabra honor suena arcaica y decadente ya es el acabose. Mas si los caballeros han muerto y los hombres dejan de vivir con y por su honor, ¿que podemos esperar de quienes nos rodean? Honor es el mejor complemento de nombre para definir a un marido. Honor no es igual a medalla, ni a servidumbre, ni a esclavitud. Habría que promover una campaña mundial para revalorizar la palabra honor, venderla en frascos pequeños en los gourmets cual delicatessen. Instaurar el Instituto del Honor y nombrar una comitiva de sabios y honorables representantes.

Cuando te pida matrimonio, ten presente solo dos cosas. Un marido sin honor y sin caballo nunca será un buen marido.


martes, 8 de enero de 2008

Zebolla

Se apagó el cañón de luz que la iluminaba y cayó en la más absoluta invidencia. Le habían quitado años de encima, más concretamente, cuatro partos de grasa que la hacían cantar todos los viernes. Excepto alguno que estaba con catarro. Nunca le gustó su voz nasal.

Con sueño en la cara, su cerebro no paraba de sentir que estaba rodeada. Batas verdes, que no de boatiné, y utensilios por doquier. Esta vez no eran para remover la turba ni para abrillantar las hojas de los ficus.

Había amortiguado cuatro dolores escondidos. El caso es que ya no le dolerían jamás. Habían desaparecido bajo las luces amarillas que la vieron abierta. Ojalá nuestro órgano más rojo tuviera esa misma capacidad, como si de una cebolla se tratase. Cada año fabricaría una capa más, y así sucesivamente. De forma que los latidos se escucharan cada vez menos y los dolores empequeñecieran año tras año. No siempre pasa que el tiempo genera capas. Hay corazones muy pequeñitos que pueden atravesarse con solo una chincheta. Los hay del tamaño de una piedra de río. Incluso se han encontrado especies que tienen dos tipo canicas. Hay alguien que por muchas capas que genere, nunca podrá desprenderse de la peste que emana su cebolla podrida.