
Es absurdo desperdiciar lo que uno te puede aportar. Es absurdo despreciar lo que alguien te quiere regalar. La absurdidad está al orden del día, esto está más que claro. Diría incluso que está de moda. Mi pregunta es qué hago yo con esto ahora. Si lo lanzo por el balcón, con un poco de suerte puede que caiga en martes, día de recogida de trastos viejos, y el primer transeunte curioso se pare a investigar que es. Aunque tampoco está tan viejo como para esperar al martes. También lo puedo excretar, expulsarlo de mi cuerpo y esperar a que algún coprófago se ponga las botas. Podría traducirlo al xino mandarín. O quizás enviarlo por mrw con el descuento de estudiante a la isla más pequeña de las Seychelles.
Mas a mí ya no me sirve de nada. Está sucio. De segunda mano. No tiene garantía, ni conservo el ticket de compra. No se refleja en los espejos ni puede captarse en las fotos. Solo yo puedo notar como se vuelve viscoso, negro azulado, inerte. Puede que de inutilidad desaparezca. Así, sin más. Como el grano con photoshop. Como la cartera en el BurgerKing. Puede que en el futuro pueda desgajarse con alguna cápsula roja. Puede que intenten reducirlo a escala guisante para luego poder llenar empanadillas con él.
Se alquila. Periodo breve y sin fianza. Con dos capas de pintura y una cortina de baño de Ikea, como nuevo. Con vistas a la pareja de vecinos wapos y macetas de serie. ¿Aluminosis? Se siente, haberlo pensado antes.
1 comentario:
Per a quan la festa especial todoporBrithney?????
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